El Blog de Joaquin

Cultiva tu Talento

"Érase una vez un granjero que tenía una gallina que daba huevos de oro. Él y su esposa vivían cómodamente con las ganancias de la venta del oro, pues la gallina ponía un huevo por día. Una mañana, sus vecinos se dieron cuenta de lo que pasaba y le preguntaron por qué tenía que esperar a que pusiera los huevos si podía abrirla y sacar todo el oro de una vez. El granjero escuchó a sus vecinos, pero cuál fue su sorpresa al abrir a su gallina y no encontrar más que las entrañas de una gallina común.”

Cuando hablamos de desarrollar nuestras habilidades, solemos escuchar que “explotemos nuestros talentos”, lo cual significa que exprimamos los recursos que tenemos para sacarle el mayor provecho. Tiene sentido. Si quieres triunfar en el mundo, tienes que destacar y aprovechar tus fortalezas.

Pero hay un tema con esto: explotar es una acción destructiva.

¿A qué me refiero?

Imagínate que eres una planta. Por querer producir, arrancas hojas, partes que no están listas. Entonces la planta deja de tener extremidades, si no se deja desarrollar hasta su madurez. No digo que lo dejes mucho tiempo: hay cosas que maduran con la práctica, pero sí es encontrar un balance entre la disciplina y la paciencia.

A mí me ha pasado. En la escritura, por ejemplo, cuando quiero producir más de lo que tengo, no estoy orgulloso de lo que escribo. Prefiero escribir cuando tengo algo que decir, que sí es seguido, pero no es cuando yo mande. Escribir para desarrollar ideas. Escribir para desarrollar la habilidad misma. Quizás solo tienes que cuidar tu talento y cultivarlo para que te dé frutos.

Todos hemos escuchado del poder de la paciencia y la constancia, pero no todos lo conocen. El valor de reconocer que las cosas toman tiempo en generarse, te permite bajar la intensidad. No hay prisa, nadie te persigue. No tienes por qué llegar a ningún lado. Disfruta los regalos que tienes. Disfruta tus talentos y así podrás disfrutar de su fruto.