El Virus de la Maldad
Los virus son organismos que han impactado la historia de la humanidad. No solamente médicamente, toda la sociedad (sobre todo post-2020) se ha moldeado a ellos. Las infecciones virales son terribles, han matado a millones de personas y, sobre todo, las ha herido y debilitado.
Los virus son sistemas de materia orgánica que tienen un objetivo: multiplicarse. Su ciclo de vida es así:
En la etapa de infección, entran en nosotros, por cualquier apertura que tengamos, como la boca, los oídos, ojos, nariz, genitales, o cualquier herida abierta. Cuando logran entrar, se pegan a una célula, la parte fundamental de los organismos vivos. Se instala y comienza el proceso de replicación en la célula, que se convierte en un zombi con el único propósito de servir al virus. No para de multiplicarse hasta hacer explotar la célula y poder infectar otras células, reiniciando el ciclo del virus.
Concretamente, acabamos de describir 4 etapas del ciclo de vida viral.
- Infección. El virus se introduce en la célula, por un proceso forzado, y la impregna de su material genético.
- Replicación. El virus se replica junto a la célula, con la producción de proteínas.
- Constitución. Se forman nuevos virus completos con el material genético, inundando la célula.
- Liberación. La célula explota, liberando los virus creados para infectar más células.
Si a la naturaleza le sirve algo en un lado, tiende a imitarlo en otros lados. Por eso es que la maldad también es un virus.
El objetivo de la maldad es una: multiplicarse. Entra cuando estamos vulnerables, sensibles y abiertos al mundo. Si alguien, por ejemplo, nos ve muy felices y ya porta la maldad, nos puede insultar y herirnos. La maldad entra por la herida abierta.
Cuando entra en nosotros, se pega en nuestros pensamientos, replicándose mientras más atención le pongamos. Poco a poco empieza a multiplicarse y a llenar nuestros días. No sabemos por qué está pasando, pero entramos en un estado replicativo, somos zombies dedicados a dar vueltas alrededor de la maldad.
Y lo peor de todo es que, cuando por fin nos sobrepasa y explotamos, se lo mandamos a otras personas para que se contagien.
La maldad, como unidad, puede verse como gritos, como golpes, como insultos. Es triste, porque las personas que afectan a los demás, son personas que han sido heridas.
Pero, tal como la medicina, tenemos una solución. El modo en que funcionan los tratamientos antivirales, no es matar al virus, sino retrasar su proceso, lo suficiente para que el sistema inmune lo pueda contrarrestar. Como tal, en el ciclo de vida de la maldad podemos actuar así:
- Infección. Si no puede entrar, no puede impregnarnos de su material genético. Mantenernos en un entorno libre de maldad es lo primero y más importante para poder librarnos.
- Replicación: Si entra, no le des vueltas. La maldad se reproduce en nuestros pensamientos. Si le pones atención viciosa a lo que ocurrió, estás replicándola.
- Constitución: Si se multiplica, no permitas que se hagan nuevos virus. Este proceso es encontrar recursos para convertir la maldad en algo más. Puede ser algo creativo o caritativo, pero no permitas que se quede dentro de ti de manera maligna.
- Liberación: Si explotas, reconstruye. LO MÁS IMPORTANTE ES NO LLEGAR A ESTO. Si puedes prevenir que salga de ti, le estás haciendo un favor a los demás, pero entiendo que puedes no estar preparado. Si la maldad te gana y hieres a alguien más, apóyalo para que pueda superarlo, ya tienes los pasos para prevenirlo.
Vivimos con virus todos los días. Pero no tienen por qué multiplicarse. Nuestra sociedad puede moldearse por algo diferente, tú escoges en qué lugar quieres vivir. Cuídate y cuida a los demás.