Relación Entorno-Decisión
Nuestras vidas son combinaciones de problemas. Tenemos el problema de qué comer, qué vestir, a qué dedicarnos. Incluso, en el marketing ahora nos ponemos a crear problemas para darles solución. Es un círculo vicioso. Todo deseo está impulsado por intentar resolver un problema. Podemos:
Correr del dolor.
Correr hacia el placer.
Sin embargo, no hay dos vidas con la misma combinación de problemas. En la época prehispánica, México tenía una abundancia de maíz, mientras que Europa tenía una abundancia de trigo. Esa fue la solución al hambre. Pero, cuando los europeos vinieron a América y probaron el maíz, empezaron a llevarlo a Europa. Les gustó la manera en que resolvíamos nuestro problema.
Resolvemos problemas con los recursos que tenemos disponibles. Estamos sesgados a resolverlos así: reaccionar a nuestro ambiente. Este ambiente, por default, está definido por las personas que nos rodean, como nuestros padres. Tendremos los hábitos de nuestros padres hasta que diseñemos de manera diferente el ambiente en el que vivimos.
Tenemos muchas más posibilidades disponibles de las que pensamos, pero el camino con menor resistencia prevalecerá hasta que sea demasiado incómodo seguirlo haciendo así.
Conocer la manera en que otras personas en otros ambientes resuelven sus problemas, nos permite tener una mejor vida. Si nuestros padres tienen buenos hábitos alimenticios, entonces conocemos la opción de alimentarnos bien. Si no tienen buenos hábitos, quizás nunca sepamos que podemos comer de manera saludable. Conocer personas nos muestra que tenemos más opciones, ya nos corresponde escoger la que prefiramos.