Speedcubing: Expectativas
Te voy a contar un secreto. Este secreto puede ahorrarte esfuerzo en tu progreso en los cubos. A mí me costó dinero, sudor, lágrimas y años aprenderlo y a ti puede servirte, no importa en dónde te encuentres.
Marzo, torneo Tunas 2018, hace 3 años, rompí mi primer NR. En esa ronda lo rompí tres veces. Yo sabía que podía hacerlo, pero iba completamente sin expectativas. Nervioso, pero dudaba más de que pasara que de mí mismo. Y era eso, disfrutaba realmente armar el megaminx, lo amaba y, desde hacía meses, sabía que podía ser bueno. Pero no me la creía, era como un sueño, uno que se hizo realidad sin dolor, solamente con practicar en mi disfrute.
Sin embargo, ese día cambió algo en mí. Me sentía orgulloso de mis resultados y me empecé a presentar por el título de "NR de megaminx". Ahora quiero que veas algo. ¿Qué es más impresionante? "Tengo un récord nacional" o "Tengo un récord continental NORTEAMERICANO, le gano a todos los estadounidenses". Yo creo que el segundo. Me encanta que me feliciten, que me reconozcan. Y cientos de personas lo hacían. Viendo el récord norteamericano, solo estaba a 5 segundos de distancia. Una nada, había bajado minutos en los meses pasados.
Empecé a practicar de nuevo, con ganas, pero no todo era el amor que le tenía en un principio: habían llegado las expectativas. Y no eran injustificadas, de hecho, conseguí ese mismo año un resultado menor al récord que me propuse (41.88, mientras el otro récord era de 42.66). Un día, alguien más rompió el récord que yo quería. 4 segundos menos. Casi nada, yo pensé, es posible. A las semanas, lo rompió de nuevo. Dos segundos menos, es posible. Meses y otro segundo. De repente ya no era el mismo récord. Era otro nivel, en el que yo no estaba aún. Yo seguía practicando, pero ya me causaba ansiedad, porque veía cómo se alejaba de mí ese récord.
En mi práctica, la ansiedad era tal que comencé a engañarme a mí mismo: paraba un algoritmo antes el cronómetro, borraba tiempos. Quería ser el mejor a toda costa. Y así, con mis expectativas altas, volví a competir con un resultado, claramente, decepcionante para mí.
Meses después, en Chihuahua, lloré porque no podía creer que mis resultados no fueran los que yo quería.
Déjame hacerte la pregunta. ¿Qué fue lo que me impedía mejorar? Fue una parte pequeña en este texto, y así era también en realidad: lo pequeño. Esos algoritmos que me saltaba que, claro, tenían una fuente emocional, pero, al final, era engañarme, y un círculo vicioso que resultaba en subir mis expectativas y bajar mis habilidades.
Cuando me di cuenta de esto ya habían pasado años. El récord norteamericano es de 32.42 segundos de promedio y reconozco que aún me falta bastante para poder romperlo. Pero es una solución simple: no te mientas a ti mismo. Reconoce en dónde te encuentras en este momento y trabaja, porque quienes están por delante de ti lo han hecho.
Una manera simple de aplicar esto: revisa tus tiempos. Son un resultado, son retroalimentación que puedes tomar para saber si puedes o no mejorar. Y si aún puedes hacerlo, mejora, porque aunque nos falte mucho, podemos conocernos mejor en el proceso.